Riesgos y medidas de seguridad en el transporte marítimo de vehículos eléctricos de nueva energía

Riesgos y medidas de seguridad en el transporte marítimo de vehículos eléctricos de nueva energía

El auge global de las exportaciones de vehículos eléctricos de nueva energía (VENE) ha marcado un antes y un después en el sector del transporte marítimo. Impulsados por la estrategia de «doble carbono», los vehículos eléctricos chinos han consolidado su posición en el mercado internacional, lo que se refleja en los números: en 2023, las exportaciones totales de automóviles de China alcanzaron los 4,91 millones de unidades, un aumento del 57,9% respecto al año anterior, lo que la convirtió por primera vez en el mayor exportador mundial. Dentro de este total, las exportaciones de vehículos eléctricos llegaron a 1,203 millones de unidades, con un crecimiento del 77,6%. El transporte marítimo, especialmente a través de buques ro-ro oceánicos, es la vía principal para estos envíos, lo que ha impulsado un auge en el mercado marítimo internacional relacionado. Sin embargo, este crecimiento no está exento de riesgos: en los últimos años, se han registrado múltiples incidentes de incendios en el transporte marítimo de vehículos eléctricos, lo que ha generado una profunda reflexión sobre la seguridad en este tipo de operaciones.

Los casos de incendios son alarmantes y revelan una tendencia preocupante. En noviembre de 2010, un buque ro-ro de la compañía DFDS, conocido como el H, sufrió un incendio causado por una batería de vehículo eléctrico. La tripulación había utilizado un enchufe de contenedor refrigerado para cargar el vehículo, y después de 13 horas de carga, el paquete de baterías explotó, provocando que dos remolques se incendiaran. Este incidente, aunque temprano, puso de manifiesto los riesgos inherentes a las baterías de litio en entornos marítimos.

Otro episodio grave ocurrió en junio de 2020, cuando el buque transportador de automóviles bandera noruega Y se incendió en las aguas de Jacksonville, Estados Unidos. El fuego se originó en una batería de litio de un montacargas eléctrico a bordo, que rápidamente se extendió a los vehículos circundantes. El incendio duró ocho días, destruyendo completamente el barco y las 2.420 unidades que transportaba, con pérdidas estimadas en 40 millones de dólares.

En febrero de 2022, el buque transportador R, propiedad de la naviera japonesa Mitsui O.S.K. Lines, sufrió un incendio en plena navegación. Las investigaciones determinaron que el origen probable fue una batería de vehículo eléctrico, que either inició el fuego o aceleró su propagación. El resultado fue la pérdida total del buque y las 3.965 unidades a bordo, con daños superiores a 400 millones de dólares.

Más recientemente, en julio de 2023, el buque panameño F, en ruta a Puerto Said (Egipto), sufrió un incendio que comenzó en un vehículo eléctrico en la cubierta de carga. El fuego se extendió por todo el barco, que transportaba 3.783 vehículos, entre ellos 498 eléctricos, causando una muerte y múltiples heridas. En octubre del mismo año, el buque L de la compañía Maersk tuvo que interrumpir su viaje debido a un incendio en un contenedor que transportaba un vehículo eléctrico usado.

Todos estos casos comparten un denominador común: los incendios ocurrieron en cubiertas ro-ro densamente empaquetadas, y su extinción planteó desafíos únicos. Las cubiertas de vehículos, generalmente ubicadas en altas partes del buque, hacen que el uso excesivo de agua para extinguir incendios pueda alterar la estabilidad de la nave, con el riesgo de capsización. Esto convierte la prevención de incendios en vehículos eléctricos y la gestión de riesgos asociados a baterías de litio en una prioridad para la industria marítima.

Para entender estos riesgos, es fundamental analizar la naturaleza de las baterías de iones de litio, componente clave de los vehículos eléctricos. Estas baterías, tanto las de tipo NCM (níquel-cobalto-manganeso) como LFP (fosfato de hierro y litio), presentan un riesgo inherente de «fuga térmica»: un aumento incontrolado de temperatura que puede derivar en la ruptura de la batería, liberación de gases inflamables y, en última instancia, explosions. Las causas de esta fuga térmica incluyen daños mecánicos (como impactos o cortes), daños eléctricos (cortocircuitos, sobrecargas) y exposición a ambientes de alta temperatura.

Otro factor de riesgo es la incertidumbre sobre la calidad de las baterías en vehículos eléctricos usados. Los incidentes de 2020 y 2023 relacionados con vehículos usados han llevado a muchas empresas transportistas a negarse a transportar unidades con historial desconocido o baterías que no pasen rigurosas inspecciones.

La extinción de incendios en baterías de litio es particularmente compleja. Estas quemas se propagan con una velocidad sorprendente: de la primera señal de ignición a la combustión intensa solo pasan unos segundos, y las temperaturas pueden superar los 2.700°C. Los agentes extintores tradicionales (dióxido de carbono, polvo seco, espuma) son ineficaces porque no penetran en el interior de la batería, donde continúa la reacción química. Además, las baterías tienen una alta probabilidad de reencender, ya que su material de electrodo positivo actúa como oxidante y el electrolito como reductor.

El uso de agua, aunque útil para reducir la temperatura, plantea otro problema: el exceso de agua en la estructura del buque puede generar «superficie libre», alterando su estabilidad. A esto se suma la falta de sistemas de monitorización de alta precisión para detectar incendios en etapa inicial, así como la escasez de capacitación específica para la tripulación en el manejo de este tipo de emergencias.

Otro desafío es la ausencia de normativas unificadas. El Código Internacional de Mercancías Peligrosas (IMDG Code) y las normativas nacionales incluyen disposiciones generales para el transporte de vehículos eléctricos en contenedores, pero aspectos clave como el empaquetado, el amarre o la protección contra incendios siguen sin estandarizar. A nivel internacional, no existen protocolos de prueba ni estándares de aprobación para extintores específicos de incendios de baterías de litio. Aunque China ha realizado pruebas preliminares basadas en modelos de vehículos de combustible, estas son insuficientes para respaldar la elaboración de normativas definitivas.

Frente a estos retos, la industria debe adoptar medidas integrales. En primer lugar, es urgente desarrollar normativas técnicas específicas para el transporte marítimo de vehículos eléctricos. Estas normativas deben incluir:

  • Especificaciones claras para fabricantes y empresas navieras, definiendo requisitos de empaquetado, carga y seguridad.
  • Protocolos de evaluación de riesgos para vehículos usados, con medidas preventivas específicas.
  • Normas operativas para el transporte en contenedores, regulando desde la aprobación de la carga hasta la inspección, incluyendo requisitos para materiales de empaquetado, equipos y procedimientos.

Asimismo, se necesita elaborar guías de supervisión para buques transportadores. Para el transporte ro-ro, estas guías deben definir medidas de separación contra incendios, disposición de sistemas de extinción en bodegas de vehículos y protocolos de inspección. Para el transporte en contenedores, es crucial establecer normativas sobre estiba, amarre (incluyendo requisitos de resistencia para correas y soportes) y controles desde la empaquetación hasta la aprobación administrativa.

Otro paso fundamental es establecer estándares de prueba para extintores de incendios en vehículos eléctricos. Estos estándares deben definir procedimientos de aprobación para sistemas de extinción (tanto basados en agua como en gases), verificando su eficacia en diferentes modelos de vehículos y condiciones.

En el ámbito operativo, las empresas navieras deben reforzar la supervisión a bordo. Para buques ro-ro, se recomienda implementar listas de inspección que cubran sistemas de potencia, eléctricos y tanques de combustible, evitando fugas o activaciones accidentales. El carga de vehículos eléctricos a bordo debe prohibirse estrictamente. Además, los vehículos deben estibarse con distancias de seguridad, amarrados según manuales técnicos, con inspecciones regulares durante el viaje.

Para el transporte en contenedores, los agentes de carga deben verificar exhaustivamente la documentación (incluyendo MSDS y certificados UN38.3), asegurando que la carga sea apta para el transporte. La colaboración entre autoridades marítimas, aduanas y otros organismos portuarios es esencial, así como el uso de tecnologías como sistemas de gestión de crédito para mercancías peligrosas (basados en big data) y equipos de inspección avanzados (como máquinas de rayos X) para agilizar controles.

La mejora del equipamiento contra incendios en buques es otro aspecto clave. Se recomienda:

  • Instalación de sistemas de detección avanzados: cámaras CCTV, detectores de gases, escáneres térmicos y cámaras de imagen térmica en espacios ro-ro y especiales, para detectar signos iniciales de incendios.
  • Uso de equipos eléctricos explosion-proof en espacios cerrados (luminarias, detectores, botones de alarma) para evitar chispas.
  • Adopción de equipos innovadores: sistemas de respuesta a incendios con sprinklers adicionales y mantas de fibra de sílice (desarrollados por empresas coreanas), así como sistemas de rociado de agua con agentes extintores eco-friendly (como F-500 o Firesorb), que reducen el consumo de agua y el tiempo de extinción.

Finalmente, la capacitación del personal y los ejercicios de emergencia son imprescindibles. La tripulación debe dominar:

  • La estructura de las bodegas, sistemas de extinción y ventilación, y zonas de separación contra incendios.
  • Las causas posibles de incendios en buques ro-ro y procedimientos de prevención y extinción.
  • Cálculos de estabilidad del buque, considerando pesos y posiciones de los vehículos.

Los ejercicios regulares deben simular incendios en vehículos eléctricos, entrenando el uso de equipos y rutas de evacuación. Además, las empresas navieras deben establecer protocolos de comunicación con servicios de emergencia en puertos, para trasladar vehículos o contenedores afectados a tierra lo antes posible en caso de incendio.

El futuro del transporte marítimo de vehículos eléctricos de nueva energía es prometedor, con el ro-ro y el contenedor como modos principales, especialmente en contextos de escasez de capacidad. Sin embargo, la seguridad depende de la adopción de medidas integrales: desde normativas claras hasta equipamiento avanzado, pasando por la capacitación del personal y la colaboración entre todos los actores de la cadena. Solo así se podrán evitar tragedias como las ocurridas en los últimos años, garantizando un crecimiento sostenible y seguro de las exportaciones de vehículos eléctricos.

Gong Fuzhong, Zeng Xuan, Gao Peng (Yantian MSA, Yantian, Guangdong 518000, China)

Revista de Marina China

DOI:10.16831/j.cnki.issn1673-2278.2024.07.013