Nuevo sistema de gestión térmica mejora rendimiento en frío y calor

Nuevo sistema de gestión térmica mejora rendimiento en frío y calor

Un innovador sistema de gestión térmica para baterías de vehículos eléctricos, desarrollado por investigadores de la Universidad de Jinan y la Universidad de Tsinghua, promete revolucionar el rendimiento de estos vehículos en climas extremos. El diseño, publicado en la revista Energy Storage Science and Technology, presenta una solución modular y práctica para uno de los mayores desafíos de la movilidad eléctrica: mantener las baterías de iones de litio dentro de su rango de temperatura óptimo, tanto en inviernos gélidos como en veranos abrasadores. A diferencia de los sistemas tradicionales que priorizan el aislamiento o la refrigeración, este nuevo enfoque, liderado por LIU Songyan y el profesor WANG Weiliang de la Escuela Internacional de Energía de la Universidad de Jinan, en colaboración con el profesor LYU Junfu del Laboratorio Clave de Ciencia Térmica e Ingeniería de Potencia de la Universidad de Tsinghua, utiliza un módulo de almacenamiento térmico desmontable que se adapta a las condiciones estacionales.

La temperatura es un factor crítico para el rendimiento, la seguridad y la vida útil de las baterías de iones de litio. En climas fríos, por debajo de los 0 °C, estas baterías sufren una drástica reducción de su capacidad, se vuelven difíciles de cargar y corren el riesgo de sufrir daños permanentes como el aplastamiento de litio. Esto puede hacer que un vehículo eléctrico sea prácticamente inutilizable sin un precalentamiento prolongado y costoso en energía. Por otro lado, en climas calurosos, las altas temperaturas pueden desencadenar la temida «pérdida térmica», una reacción en cadena que puede llevar al sobrecalentamiento, incendio o incluso explosión de la batería. Los sistemas de gestión térmica actuales (BTMS) a menudo enfrentan un dilema: un sistema diseñado para aislar bien en invierno, dificulta la disipación de calor en verano, y viceversa. Este nuevo sistema resuelve este conflicto mediante una ingeniosa solución mecánica.

El corazón del sistema es un módulo compuesto por un material de cambio de fase (PCM) y una capa de aislamiento de aerogel. En las estaciones frías, este módulo se instala alrededor del paquete de baterías. El PCM, seleccionado para fundirse y solidificarse en un rango de temperatura cercano a los 10-21 °C, actúa como un banco de calor. Durante la conducción, la batería genera calor, que es absorbido por el PCM, que se derrite y almacena esta energía en forma de calor latente. Cuando el vehículo se apaga y se expone al frío exterior, el PCM comienza a solidificarse, liberando lentamente el calor almacenado y manteniendo la batería por encima del punto de congelación. El aerogel, un material de aislamiento extremadamente eficaz, minimiza la pérdida de este calor hacia el ambiente. Los tubos de calor integrados entre las celdas de la batería y el PCM garantizan una transferencia de calor rápida y uniforme, evitando puntos calientes y maximizando la eficiencia del sistema.

Las simulaciones computacionales realizadas por el equipo de investigación arrojan resultados impresionantes. Cuando una batería se descarga a una tasa de 1C (una tasa de descarga estándar) y luego se deja reposar en un ambiente de -20 °C, el sistema completo (PCM, aerogel y tubos de calor) mantiene la temperatura de la batería por encima de 0 °C durante más de 14 horas. Para una descarga más intensa de 3C, este tiempo se extiende a un asombroso máximo de 17 horas. En comparación, una batería sin ningún sistema de gestión térmica cae por debajo de 0 °C en apenas 1,5 horas. Este aumento de ocho veces en el tiempo de retención de calor es un avance significativo. La investigación también demostró que la capa de aerogel es esencial; al eliminarla, el tiempo de aislamiento se redujo en 1,7 horas, lo que confirma su papel crucial en el diseño. Además, el sistema mantiene una excelente uniformidad de temperatura, con una diferencia máxima entre celdas de menos de 5 °C, lo que es vital para la longevidad de la batería.

Esta capacidad de retención térmica tiene implicaciones directas y profundas para el usuario final. En la práctica, significa que un conductor puede aparcar su vehículo eléctrico durante la noche en un clima gélido y estar seguro de que podrá arrancarlo por la mañana sin necesidad de un precalentamiento activo. Este precalentamiento no solo consume energía valiosa de la batería, reduciendo el alcance disponible, sino que también requiere tiempo, lo que disminuye la conveniencia. Al eliminar la necesidad de este proceso, el sistema mejora la experiencia del usuario, aumenta el alcance efectivo en climas fríos y protege la batería de los ciclos de estrés térmico que aceleran su envejecimiento.

El sistema muestra la misma eficacia en condiciones de calor extremo. Aquí, la característica modular entra en juego. El módulo de almacenamiento térmico, que es beneficioso en invierno, se retira en verano. Esta acción elimina el aislamiento del aerogel, permitiendo que el calor generado por la batería se disipe libremente al ambiente. Para la refrigeración, el sistema se basa en un segundo PCM (PCM1) con un punto de fusión más alto (35-42 °C), tubos de calor y un sistema de refrigeración por aire forzado. Cuando la batería se calienta durante la conducción o la carga rápida, el PCM1 absorbe grandes cantidades de calor al fundirse, actuando como un amortiguador térmico. Los tubos de calor transfieren rápidamente el calor desde las celdas al PCM, y un ventilador ayuda a disipar el calor residual al aire exterior.

Las simulaciones de rendimiento en calor son igualmente convincentes. Cuando se descarga a una tasa de 3C, una batería sin ningún sistema de gestión térmica alcanza una temperatura máxima de 73,2 °C, un nivel peligrosamente alto que acelera el deterioro químico y aumenta el riesgo de fallo. Con el nuevo sistema de gestión térmica (sin el módulo de invierno), la temperatura máxima se reduce en un 48%. Para tasas de descarga de 2C y 1C, las reducciones son del 42% y 34% respectivamente. Estos descensos colocan la batería firmemente dentro de su rango de operación seguro, incluso bajo cargas pesadas.

Para optimizar aún más la refrigeración, los investigadores integraron aletas de enfriamiento en el diseño. Los resultados mostraron que las aletas mejoran significativamente la disipación de calor, especialmente a tasas de descarga más altas. En una descarga de 3C, las aletas redujeron la temperatura máxima en un 6,7% adicional en comparación con el mismo sistema sin aletas. Este efecto, que los investigadores llaman el «efecto de la tasa de descarga», se intensifica con la carga, ya que una mayor generación de calor crea un gradiente térmico más fuerte que impulsa una convección más eficaz alrededor de las aletas. Aunque las aletas causaron un ligero aumento en la diferencia de temperatura máxima entre las celdas (debido a un enfriamiento localizado más intenso), este aumento fue marginal y se consideró una compensación aceptable por el beneficio general de una temperatura máxima más baja.

La elegancia del diseño radica en su simplicidad y flexibilidad. Es un sistema pasivo en invierno, lo que significa que no consume energía de la batería para mantenerse caliente, preservando así el alcance. Es altamente eficiente en verano, utilizando una combinación de absorción de calor latente (PCM) y convección forzada para mantener las temperaturas bajo control. Los materiales utilizados, como el PCM, el aerogel y los tubos de cobre, son comercialmente viables y pueden integrarse en los diseños de paquetes de baterías existentes sin aumentar significativamente su volumen, gracias a su construcción delgada de solo 3 mm.

Más allá de las ventajas técnicas, este sistema tiene el potencial de transformar el mercado de vehículos eléctricos. Una de las principales barreras para la adopción de vehículos eléctricos en regiones con inviernos severos es la ansiedad por la autonomía y la confiabilidad en frío. Un sistema que garantiza que la batería permanezca por encima de 0 °C durante toda la noche eliminaría esta preocupación, haciendo que los vehículos eléctricos sean una opción más atractiva y práctica en el norte de Europa, Canadá o partes de Asia. De manera similar, en regiones cálidas, una gestión térmica superior puede prolongar la vida útil de la batería y reducir la carga en los sistemas de climatización del vehículo, mejorando la eficiencia general.

El concepto de un módulo desmontable también abre nuevas posibilidades para el mantenimiento y la personalización. Podría convertirse en una práctica estándar que los propietarios o los talleres cambien el módulo al inicio de la temporada de invierno y lo retiren en primavera, similar al cambio de neumáticos de invierno. Esto no solo optimiza el rendimiento, sino que también puede convertirse en un servicio rentable. Además, los fabricantes podrían vender vehículos con el módulo preinstalado para mercados específicos, ofreciendo una solución de «clima frío» o «clima cálido» desde el momento de la compra.

Aunque el estudio actual se basa en simulaciones detalladas utilizando software de dinámica de fluidos computacional (CFD) como Star CCM+, los resultados son lo suficientemente robustos como para justificar una rápida transición a la fase de prototipado físico. Los próximos pasos lógicos incluirán la construcción de un banco de pruebas para validar los resultados de las simulaciones bajo condiciones del mundo real, incluyendo ciclos de conducción dinámicos, exposición a temperaturas ambientales variables y pruebas de durabilidad a largo plazo. La integración con el sistema de gestión de la batería (BMS) del vehículo también será esencial, permitiendo que el BMS monitoree las temperaturas y, potencialmente, alerte al conductor sobre cuándo es el momento adecuado para instalar o retirar el módulo.

En conclusión, el sistema de gestión térmica propuesto por LIU Songyan, WANG Weiliang, PENG Shiliang y LYU Junfu representa un salto cualitativo en la tecnología de baterías para vehículos eléctricos. Al resolver el dilema fundamental entre aislamiento y refrigeración mediante un diseño modular y reconfigurable, aborda una limitación crítica de las soluciones actuales. Su capacidad para mantener las baterías por encima de 0 °C durante hasta 17 horas en -20 °C y para reducir las temperaturas máximas en casi la mitad durante descargas de alta potencia demuestra un potencial transformador. No solo mejora la seguridad y prolonga la vida útil de la batería, sino que también aumenta significativamente la conveniencia y la confianza del usuario. A medida que la industria automotriz continúa su transición hacia la electrificación, innovaciones como esta, que combinan una ingeniería sólida con una aplicación práctica, serán fundamentales para desbloquear el potencial completo de la movilidad eléctrica sostenible.

LIU Songyan, WANG Weiliang, PENG Shiliang, LYU Junfu, Energy Storage Science and Technology, doi: 10.19799/j.cnki.2095-4239.2024.0369