En los últimos años, el auge de los vehículos eléctricos (VE) se ha consolidado como una respuesta clave a la crisis energética y el deterioro ambiental causados por el aumento exponencial de los automóviles de combustión. En China, uno de los mercados automotrices más dinámicos del mundo, la industria de los VE ha experimentado un crecimiento acelerado, pero aún enfrenta desafíos significativos: autonomía limitada, costos elevados de fabricación, tiempos de carga prolongados, gastos de mantenimiento altos y vida útil reducida de las baterías. Estos obstáculos han impulsado a los fabricantes y distribuidores a diseñar modelos comerciales innovadores para hacerlos más accesibles, entre los que destacan la venta de vehículos completos, el alquiler integral y la venta de «vehículos desnudos» (con alquiler de baterías).
¿Cómo influyen estos modelos en las decisiones de compra de los consumidores? Un estudio exhaustivo realizado en la ciudad de Dalian, provincia de Liaoning, ha profundizado en este tema, analizando los factores que determinan si un consumidor prefiere un vehículo eléctrico completo o un «vehículo desnudo». Los resultados ofrecen una visión detallada de las preferencias de los usuarios y brindan pautas valiosas para la industria automotriz.
Los modelos comerciales de los vehículos eléctricos en China
«Para fomentar la adopción de los VE, las ciudades chinas han implementado estrategias variadas. En Shenzhen, por ejemplo, se ha promovido el modelo de «separación vehículo-batería y arrendamiento financiero»; en Hangzhou, el «alquiler de baterías + cambio de baterías»; y en Hefei, la «venta orientada a grupos específicos». En términos generales, estos enfoques se agrupan en tres categorías principales:»
- Venta de vehículo completo: El consumidor adquiere el vehículo y la batería de forma integral, asumiendo todos los costos asociados, incluido el mantenimiento de la batería.
- Alquiler integral: El usuario paga una cuota periódica para usar el vehículo, sin responsabilidad sobre la propiedad.
- Venta de «vehículo desnudo» (alquiler de batería): El consumidor compra el vehículo sin batería y paga una cuota mensual por el uso de la batería, que es propiedad de una empresa especializada. Este modelo reduce significativamente el costo inicial, ya que la batería representa entre el 30% y el 50% del precio total de un VE. Además, las estaciones de cambio de baterías permiten recargar energía en minutos, en lugar de horas como en el caso de los cargadores tradicionales. Sin embargo, los usuarios enfrentan costos recurrentes por el servicio de mantenimiento y cambio de baterías.
Este último modelo ha ganado popularidad en áreas urbanas, donde los consumidores buscan reducir la inversión inicial y valoran la conveniencia del cambio rápido de baterías. Pero ¿qué factores determinan si un consumidor elige un vehículo completo o un «desnudo»?
El estudio: Método y datos
Para responder a esta pregunta, los investigadores diseñaron una encuesta SP (Stated Preference Survey) dirigida a residentes de Dalian, una ciudad industrial y portuaria en el noreste de China. La encuesta se centró en tres áreas clave:
- Características socieconómicas: Género, edad, nivel educativo, ingresos familiares mensuales y profesión.
- Atributos del vehículo: Autonomía, precio de compra, costo por cien kilómetros y tiempo de reabastecimiento de energía (carga o cambio de batería).
- Uso y tenencia de vehículos: Tenencia de un coche privado en la familia, antigüedad en el manejo, distancia diaria recorrida y gastos de transporte semanales.
Se distribuyeron 592 cuestionarios, de los cuales 551 fueron válidos (una tasa de respuesta del 93%). Los datos se analizaron usando un modelo Logit binario, una herramienta estadística que permite estimar la probabilidad de que un individuo elija una opción entre dos alternativas (en este caso, vehículo completo o «desnudo») en función de variables explicativas.
Los factores clave en la decisión de compra
Los resultados del modelo Logit revelaron que cinco variables tienen un impacto significativo en la elección de los consumidores:
- Autonomía del vehículo
La autonomía (distancia que el vehículo puede recorrer con una carga completa) tiene un efecto positivo en la utilidad percibida. Esto significa que a mayor autonomía, mayor es la probabilidad de que un consumidor elija un VE, ya sea completo o «desnudo». Los datos indican que cada aumento de 50 km en la autonomía incrementa la utilidad en 0.332 puntos, lo que refleja la preocupación de los usuarios por la «ansiedad de autonomía» (miedo a quedarse sin batería en la carretera). - Poder adquisitivo personal
Curiosamente, los ingresos familiares más altos se asociaron con una menor preferencia por los VE. Esto se midió a través del ratio entre los ingresos mensuales y el precio del vehículo: a mayor ratio (mayor capacidad de pago), menor es la utilidad percibida. Los investigadores sugieren que esto podría deberse a que los consumidores con mayores ingresos prefieren vehículos de combustión tradicionales, que perciben como más confiables o de mayor status, o porque consideran que la tecnología de los VE aún no está lo suficientemente madura para reemplazar a los automóviles convencionales. - Tiempo de reabastecimiento de energía
El tiempo necesario para recargar la batería (o cambiarla, en el caso de los «desnudos») tiene un efecto negativo en la utilidad. Cuanto más tiempo se tarda en reabastecer energía, menor es la probabilidad de que un consumidor elija el VE. Esto refuerza la importancia de mejorar la infraestructura de carga rápida y las estaciones de cambio de baterías, especialmente para el modelo «desnudo», que se posiciona como una alternativa más conveniente en este aspecto. - Tenencia de un coche privado en la familia
Los consumidores que ya poseen un coche privado tienen una mayor tendencia a elegir un «vehículo desnudo». Esto podría deberse a que, en muchos casos, el VE se usa como segundo vehículo, por lo que la autonomía y la propiedad de la batería son menos prioritarias. Por el contrario, familias sin coche privado prefieren vehículos completos, probablemente porque buscan un medio de transporte principal y valoran la independencia de servicios externos como las estaciones de cambio de baterías. - Autonomía mínima aceptable
Los usuarios que aceptan una autonomía mínima más baja tienen una mayor probabilidad de elegir un «vehículo desnudo». Por el contrario, quienes requieren una autonomía mínima más alta (por ejemplo, más de 200 km) prefieren vehículos completos, lo que sugiere que buscan mayor seguridad y menos dependencia de las estaciones de servicio.
La balanza entre baterías y costos en los «vehículos desnudos»
Un aspecto crítico del modelo «desnudo» es la gestión de las baterías. Para garantizar que las estaciones de cambio puedan operar sin interrupciones, las empresas deben mantener un stock adicional de baterías, lo que incrementa los costos operativos. Estos costos se trasladan, en parte, a los usuarios a través de tarifas más altas. Los investigadores analizaron cómo los consumidores responden a diferentes ratios entre el número de vehículos «desnudos» y el número de baterías adicionales:
- Ratio 1:1.2: 167 de 551 encuestados eligieron el «desnudo».
- Ratio 1:1.4: 70% de los 167 usuarios originales mantuvieron su elección, mientras que 30% lo abandonaron debido a los costos adicionales.
- Ratio 1:1.6: Solo el 50% de los usuarios iniciales continuó eligiendo el «desnudo».
Los resultados indican que, para retener al menos el 70% de los clientes de «vehículos desnudos», las empresas no deben superar un ratio de 1:1.4 (es decir, 1.4 baterías por vehículo). Esto representa un equilibrio entre la eficiencia operativa (evitar tiempos de espera en las estaciones de cambio) y la aceptabilidad de costos por parte de los usuarios.
Implicaciones para la industria y las políticas
Los hallazgos del estudio tienen importantes consecuencias para fabricantes, distribuidores y legisladores:
- Para fabricantes: Mejorar la autonomía de los VE sigue siendo una prioridad, ya que es el factor más influyente en las decisiones de compra. Además, optimizar los tiempos de carga y cambio de baterías puede aumentar la competitividad de los modelos «desnudos».
- Para distribuidores: Al diseñar estrategias de precios para los «vehículos desnudos», es crucial mantener el ratio de baterías por vehículo bajo 1.4, para evitar perder clientes. Opciones como descuentos por contratos a largo plazo o tarifas flexibles según el uso podrían también atraer a consumidores con ingresos más modestos.
- Para políticas públicas: Fomentar la infraestructura de carga rápida y estaciones de cambio de baterías reduce una de las principales barreras para la adopción de los VE. Además, subsidios a los modelos «desnudos» podrían reducir aún más la brecha de entrada y promover su uso en áreas urbanas densamente pobladas.
Perspectivas futuras
La industria de los VE está en constante evolución, y modelos como el «vehículo desnudo» podrían jugar un papel clave en la transición hacia una movilidad sostenible. Sin embargo, su éxito dependerá de la capacidad de adaptarse a las necesidades de los consumidores: desde la reducción de costos iniciales hasta la mejora de la conveniencia en el reabastecimiento de energía.
A medida que la tecnología de baterías avanza (mayor durabilidad, menor costo, carga más rápida), muchos de los obstáculos actuales podrían mitigarse. No obstante, la comprensión de las preferencias de los usuarios –influenciadas por factores económicos, sociales y tecnológicos– seguirá siendo fundamental para diseñar estrategias efectivas.
En resumen, el estudio de Dalian demuestra que la elección entre un vehículo eléctrico completo y un «desnudo» no es solo una cuestión de precio, sino una combinación de autonomía, conveniencia y circunstancias personales. Al abordar estos factores, la industria puede acelerar la adopción de los VE y contribuir a un futuro más sostenible en el transporte.
La transición hacia la movilidad eléctrica es inevitable, pero su ritmo dependerá de cómo los actores involucrados respondan a las demandas y preocupaciones de los consumidores. Ya sea a través de innovaciones tecnológicas, modelos comerciales flexibles o políticas bien diseñadas, el objetivo final es hacer que los VE sean una opción atractiva, accesible y confiable para todos.