Bomba de calor CO₂ de doble vía mejora eficiencia en vehículos eléctricos

Bomba de calor CO₂ de doble vía mejora eficiencia en vehículos eléctricos

La movilidad eléctrica enfrenta uno de sus mayores desafíos en climas fríos: cómo mantener una temperatura confortable en el interior del vehículo sin sacrificar drásticamente la autonomía. A diferencia de los vehículos de combustión interna, que aprovechan el calor residual del motor para calentar el habitáculo, los vehículos eléctricos (VE) dependen completamente de fuentes de energía eléctrica para sus sistemas de climatización. Este consumo adicional de energía proviene directamente de la batería de tracción, lo que puede reducir significativamente la distancia que el vehículo puede recorrer en condiciones invernales. Este fenómeno, conocido comúnmente como «ansiedad por la autonomía», es un factor clave que influye en la decisión de compra de muchos consumidores, especialmente en regiones con inviernos rigurosos.

Actualmente, muchas soluciones de calefacción en VE se basan en resistencias eléctricas de Coeficiente de Temperatura Positiva (PTC). Estas resistencias convierten la energía eléctrica en calor de manera directa, un proceso que es inherentemente ineficiente. Su coeficiente de rendimiento (COP, por sus siglas en inglés) es siempre inferior a 1, lo que significa que consumen más energía eléctrica de la que producen en forma de calor. Este alto consumo energético se traduce directamente en una pérdida de kilómetros de autonomía. Para superar esta limitación, la industria automotriz está apostando fuertemente por la tecnología de bombas de calor, que ofrecen una alternativa mucho más eficiente desde el punto de vista termodinámico.

Las bombas de calor no generan calor, sino que lo transfieren de un lugar a otro. Extraen calor del aire exterior, incluso cuando este está frío, y lo «bombean» hacia el interior del vehículo, elevando su temperatura. Este proceso puede lograr coeficientes de rendimiento (COP) superiores a 2 o incluso 3, lo que significa que por cada unidad de energía eléctrica consumida, se pueden entregar dos o tres unidades de energía térmica. Esta ventaja fundamental las convierte en una solución mucho más atractiva para la calefacción de vehículos eléctricos, ya que permiten mantener el confort térmico con un impacto mínimo en la batería.

La elección del refrigerante es un factor crítico en el rendimiento de estas bombas de calor, especialmente en condiciones de baja temperatura. Los refrigerantes tradicionales como el R134a están siendo phased out por razones medioambientales debido a su alto potencial de calentamiento global (GWP). Su sucesor, el R1234yf, aunque más respetuoso con el clima, no mejora significativamente el rendimiento en calefacción en climas fríos. Es aquí donde el dióxido de carbono (CO₂), también conocido como R744, emerge como un candidato líder. El CO₂ es un refrigerante natural, no tóxico, no inflamable y con un GWP de apenas 1, lo que lo convierte en una opción extremadamente sostenible. Además, sus propiedades termodinámicas lo hacen particularmente adecuado para aplicaciones de calefacción en frío. Opera en un ciclo transcritical, lo que le permite mantener una alta capacidad de calefacción incluso a temperaturas ambiente muy bajas, superando a los refrigerantes convencionales en estas condiciones.

A pesar de los avances en bombas de calor de CO₂, una limitación común en muchos sistemas actuales es que su enfoque principal es la comodidad del pasajero, es decir, calentar el habitáculo. El sistema de gestión térmica de la batería de alta tensión, que es esencial para la seguridad, rendimiento y longevidad del vehículo, a menudo se trata como un sistema separado, utilizando calentadores eléctricos adicionales. Este enfoque fragmentado desperdicia oportunidades de eficiencia. La batería de iones de litio es altamente sensible a la temperatura. A bajas temperaturas, su capacidad de descarga se reduce drásticamente, lo que afecta directamente la potencia disponible y la autonomía. Por ejemplo, estudios han demostrado que a -10 °C, una batería puede perder más de la mitad de su capacidad nominal cuando se descarga a una tasa de 2C. Por el contrario, temperaturas excesivamente altas aceleran el envejecimiento de la batería. Por lo tanto, mantener la batería dentro de una ventana térmica óptima, generalmente entre 20 °C y 40 °C, es crucial para el rendimiento general del vehículo.

Es precisamente este desafío dual el que aborda una innovadora investigación liderada por la Dra. Wu Yue de SAIC Volkswagen Automotive Company. En un estudio reciente, la Dra. Wu ha diseñado y probado un sistema de bomba de calor de CO₂ de doble vía, una solución integral que puede calentar simultáneamente el habitáculo del pasajero y la batería del vehículo, todo ello con una alta eficiencia energética. Este enfoque holístico representa un salto significativo en la gestión térmica de vehículos eléctricos, prometiendo no solo un mayor confort, sino también una autonomía extendida y una vida útil de la batería más larga.

El sistema desarrollado por la Dra. Wu se basa en un circuito de refrigeración de CO₂ que se divide en dos rutas paralelas. Una rama, la «rama de intercambio de calor de aire», dirige el CO₂ caliente comprimido por un intercambiador de calor en la unidad de climatización, donde cede su calor al aire que se sopla hacia el interior del vehículo. La segunda rama, la «rama de intercambio de calor de agua», canaliza el CO₂ a través de un intercambiador de calor de placas, donde transfiere su calor al líquido refrigerante que circula por el sistema de enfriamiento de la batería. Esta arquitectura paralela permite una distribución flexible y controlada del calor generado por la bomba.

El corazón del sistema de control son cuatro válvulas de expansión electrónicas (EEV). Estas válvulas son los actores clave que permiten al sistema adaptarse a las necesidades cambiantes del vehículo. Una EEV en la rama de aire regula el flujo de refrigerante hacia el calentador del habitáculo. Una EEV principal, ubicada después de que las dos ramas se vuelven a unir, controla el caudal total de refrigerante y la presión general del sistema. Las dos EEV restantes, colocadas en serie en la rama de agua (una antes y otra después del intercambiador de placas), ofrecen un control fino y granular sobre el flujo de refrigerante hacia la batería. Esta configuración de múltiples válvulas es lo que otorga al sistema su extraordinaria capacidad de modulación.

Para validar el rendimiento de este sistema innovador, la Dra. Wu y su equipo realizaron una serie de rigurosas pruebas en un banco de pruebas. Este banco replicaba las condiciones de operación de un vehículo eléctrico, permitiendo a los investigadores analizar el impacto de diferentes parámetros de control en la capacidad de calefacción y el COP del sistema. Los resultados de estas pruebas proporcionaron una guía clara para la optimización del sistema.

Uno de los hallazgos más importantes fue el impacto de la EEV en la rama de aire. Los experimentos mostraron que al aumentar la apertura de esta válvula, el flujo de refrigerante hacia el habitáculo aumentaba, lo que incrementaba la calefacción del pasajero. Sin embargo, este beneficio tenía un límite. Cuando la apertura superaba el 70%, la capacidad de calefacción del habitáculo dejaba de aumentar e incluso comenzaba a disminuir, mientras que la capacidad de calefacción total del sistema y el COP caían. Esta caída de rendimiento se debe a un desequilibrio en la distribución del refrigerante: una apertura excesiva en la rama de aire «roba» refrigerante de la rama de agua, que es más eficiente en la transferencia de calor. Dado que el intercambio de calor con un líquido es más efectivo que con aire, este desequilibrio reduce la producción de calor total. Por lo tanto, el estudio concluye que la apertura de la EEV de aire no debe superar el 70% para maximizar la eficiencia general del sistema.

La EEV principal demostró ser fundamental para la optimización del rendimiento del sistema en diferentes condiciones ambientales. En pruebas realizadas a una temperatura ambiente de -12 °C, se descubrió que una apertura del 30% de la EEV principal producía la máxima capacidad de calefacción y el mejor COP. En este punto, la presión del sistema y el grado de sobrecalentamiento del refrigerante estaban optimizados para un funcionamiento eficiente del compresor y una máxima transferencia de calor en el enfriador de gas. Cualquier desviación de este punto óptimo, ya sea abriendo o cerrando demasiado la válvula, resultaba en un rendimiento subóptimo, destacando la sensibilidad de los sistemas de CO₂ a las condiciones de operación.

Las dos EEV en la rama de agua demostraron ser un mecanismo de control extremadamente poderoso. Al ajustar sus aberturas, el sistema puede modular con precisión el flujo de refrigerante hacia el intercambiador de placas y, por lo tanto, la cantidad de calor transferido al líquido de la batería. Los datos experimentales fueron reveladores. Al variar la apertura de la EEV posterior entre el 30% y el 100%, el porcentaje de la capacidad de calefacción total que se dirigía a la batería aumentó del 52% al 71%, y el COP del sistema mejoró de 2,1 a 2,8. Un ajuste aún más efectivo se logró con la EEV anterior: al aumentar su apertura, el porcentaje de calefacción de la batería subió al 77% y el COP alcanzó un impresionante 3,1. Esto demuestra que el sistema puede priorizar activamente el calentamiento de la batería cuando es más crítico, como en un arranque en frío, sin sacrificar la eficiencia.

Otro hallazgo crucial fue la estabilidad del sistema frente a cambios en la temperatura del líquido refrigerante. A medida que la batería se calienta durante la operación, la temperatura del líquido que entra en el intercambiador de placas aumenta desde niveles subcero hacia valores positivos. El estudio mostró que cuando la temperatura de entrada aumentó de -16 °C a 0 °C, la capacidad de calefacción total del sistema varió menos del 5% y el COP menos del 8%. Esta robustez térmica es vital para la viabilidad del sistema en el mundo real, ya que significa que el sistema puede mantener un rendimiento consistente sin necesidad de recalibraciones constantes, lo que simplifica su integración en el software de gestión térmica del vehículo.

Las implicaciones de esta investigación son profundas. Al permitir un calentamiento simultáneo y eficiente del habitáculo y la batería, el sistema de doble vía de la Dra. Wu Yue puede reducir significativamente la carga energética sobre la batería de alta tensión. Esto se traduce directamente en una mayor autonomía, especialmente en las condiciones de invierno donde la demanda de calefacción es más alta. Para los consumidores, esto significa una experiencia de conducción más confiable y menos preocupación por quedarse sin carga. Para los fabricantes de automóviles, representa una ventaja competitiva clara en mercados donde la eficiencia energética y el confort térmico son factores decisivos.

Además, el uso de CO₂ como refrigerante alinea perfectamente esta tecnología con los objetivos globales de sostenibilidad. A medida que las regulaciones se vuelven más estrictas con respecto a los refrigerantes de alto GWP, los sistemas basados en CO₂ están destinados a convertirse en el estándar de la industria. Esta tecnología ya está siendo adoptada por marcas premium como Tesla, BMW y Volkswagen, donde la eficiencia y la responsabilidad ambiental son prioridades.

El trabajo de la Dra. Wu también subraya la importancia de un pensamiento sistémico en el diseño de vehículos. En lugar de tratar la climatización del habitáculo y la gestión térmica de la batería como sistemas aislados, el enfoque de doble vía los integra en una red unificada e inteligente. Esta estrategia holística no solo mejora la eficiencia energética, sino que también reduce el número de componentes, el peso y la complejidad, lo que es beneficioso para la fabricación y el diseño.

En conclusión, el sistema de bomba de calor de CO₂ de doble vía desarrollado por la Dra. Wu Yue y su equipo en SAIC Volkswagen Automotive Company es un avance significativo en la gestión térmica de vehículos eléctricos. Al abordar de forma simultánea las necesidades de confort del pasajero y el rendimiento de la batería con una eficiencia superior, ofrece una solución práctica y sostenible para uno de los mayores obstáculos en la adopción masiva de la movilidad eléctrica. A medida que la industria continúa su transición hacia la electrificación, innovaciones como esta serán fundamentales para garantizar que los vehículos eléctricos no sean solo una opción ecológica, sino también una elección práctica, cómoda y confiable para todos los climas.

Study on Performance of Two-way Heating CO₂ Heat Pump System for Electric Vehicles by Wu Yue from SAIC Volkswagen Automotive Company, published in Chinese Journal of Refrigeration Technology (doi: 10.3969/j.issn.2095-4468.2024.02.204)